Desde el Hotel Jaizkibel a la bahía donostiarra

Hondarribia y Alrededores, Visitas y Excursiones ago 16, 2012 0 Comentarios

Como ya os contamos en el anterior post, esta semana se celebra en San Sebastián la Semana Grande, que atrae a multitud de visitantes aparte de los que recibe el resto del año.
A escasos kilómetros de Hondarribia, “La Bella Easo” es visita obligada. Pero antes de recorrer sus calles hay que conocerla un poco mejor.

Vamos a dar un breve paseo por su historia.

Donostia/San Sebastián es una ciudad situada tan sólo a 20 kilómetros de la frontera con Francia. Si tuviéramos que recopilar algunos datos históricos podríamos remontarnos al año 1662 cuando el rey Felipe IV le concede a San Sebastián el título de Ciudad.

La reina María Cristina fue clave, en la consolidación de San Sebastián como ciudad turística y de veraneo de la burguesía. A la muerte del rey Alfonso XII, en 1885, traslada la corte a San Sebastián todos los veranos.

En 1914, y con el inicio de la I Guerra Mundial, San Sebastián se convierte en la ciudad más cosmopolita de Europa. Son los tiempos de la Belle Époque donostiarra, y en sus escenarios actúan la compañía francesa de opereta, los ballets rusos, cantantes de ópera y muchos otros artistas famosos. Y precisamente la Semana Grande donostiarra nació con el fin de entretener y divertir a todo ese público burgués que acude cada verano a la ciudad.

Muchos años y cambios después, en 1953, a este espíritu festivo se suma la iniciativa de un grupo de comerciantes de la ciudad, que crean e inician el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, con el doble objetivo de alargar el veraneo en la capital donostiarra y de devolver a San Sebastián la actividad cultural y el glamour perdidos desde la Guerra Civil.

Y una vez hecho este pequeño repaso histórico es hora de darse un paseo por las calles de la Donostia actual. Pero ¿por dónde empezar?

Las iglesias son un buen punto de comienzo para la visita. La Iglesia de San Vicente es el templo más antiguo de la ciudad. Construida durante la primera mitad del siglo XVI y de estilo gótico. La Basílica de Santa María también en la Parte Vieja es una impresionante obra barroca del siglo XVIII que preside la calle Mayor.

Basílica de Santa María de San Sebastian

 Si desde su puerta nos giramos en sentido contrario podemos observar al  otro extremo de la ciudad, y justo frente a nosotros la Catedral del Buen Pastor, inspirada en las iglesias medievales de Alemania y Francia. Las dos iglesias más importantes unidas en una línea recta.

Catedral Buen Pastor

La Plaza de la Constitución es un lugar lleno de vida y el escenario protagonista de las fiestas locales más importantes, hace mucho tiempo hacía las funciones de coso taurino, de ahí los números de los balcones que la rodean.

Plaza Constitución San Sebastián

El Ayuntamiento, que es un antiguo casino, o el Teatro Victoria Eugenia con un diseño típico de la “Belle Epoque” pero con un espíritu de lo más actual y que este año cumple cien años, son dos verdaderas obras de arte.

Y de ahí nos vamos, a lo largo de toda la Bahía de la Concha, hasta el Palacio de Miramar que fue construido en estilo “cottage inglés Reina Ana”, en ladrillo y piedra arenisca con entramado de madera. Sus jardines son dignos de visitar y desde ellos se tienen unas magníficas vistas.

palacio miramar San Sebastian
Y uno de los edificios que es muestra de la arquitectura contemporánea, y una obra de arte que desde su construcción es seña de identidad de San Sebastián, es sin duda alguna el Auditorio Kursaal. Escenario de las más importantes representaciones culturales de la ciudad.

auditorio kursaal san sebastian
Y aparte de los edificios no podemos ignorar la estupenda “arquitectura natural” de San Sebastián. Los montes de San Sebastián custodian la ciudad, la protegen y la abrazan formando la maravillosa bahía.

Bahía de la Concha, San Sebastián

El Monte Igueldo, con su Torreón del siglo XVIII, ofrece la vista más fotografiada de la ciudad. Y justo al otro lado el Monte Urgull, antigua fortaleza militar, coronado por el Castillo de la Mota. Sin olvidarnos de la Isla Santa Clara. Una isla en plena bahía a la que se puede llegar incluso a nado.

No hay duda que San Sebastián hay que recorrerla, saborearla y disfrutarla. Y volver siempre.

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