Ven a Hondarribia: acercarse es un acierto

Hondarribia y Alrededores feb 18, 2011 0 Comentarios

Ven a Hondarribia, Hotel Jaizkibel

Un pueblo que quiere acoger a sus visitantes debe saber qué ofrecerles, debe tener como bandera las virtudes que hace que las personas quieran acercarse y quedarse a disfrutar de su ¿gastronomía? ¿Vistas? ¿Historia? ¿Alrededores? ¿Fiestas? Cada pueblo tiene algo que destaca, algo que atrae, que debe ser visto por aquellas personas que decidan hacer una escapada.

En el caso de Hondarribia la dificultad radica en qué priorizar, ya que su enclave, situado en plena frontera, sus entornos con montes y playa, su rica y variada gastronomía y su bagaje histórico, con leyendas incluidas, así como sus fiestas, alegres y diferentes, convierten en un atractivo cada rincón. Hondarribia está en la frontera recibiendo influencias de cada lado, tradiciones diversas que confluyen en un destino especial para el viajero que quiera conocer todo lo que Gipuzkoa puede darle en un solo pueblo.

Venir a Hondarribia es contemplar la historia que queda marcada en cada piedra de la amurallada parte vieja que desafía a otros tiempos desde sus baluartes; unas historia contada en mil papeles pero que se revive caminando por el empedrado hasta llegar a lo alto de la parte vieja y poder asomarse a la inmensidad del cantábrico. Pero también es gozar de los balcones de la marina, engalanados por sus vecinos que desean que las calles vistan alegría.; una alegría que revive todos los fines de semana en la zona de bares que se convierten en punto de encuentro para todos los habitantes de Hondarribia. Cómo olvidar la desembocadura del Bidasoa y la vecina Hendaya, que ha sido junto a Hondarribia cómplice de la historia que las unió y separó en muchos momentos, un paseo que nos ofrece una mirada a la forma en la que la ciudad vive pegada al mar y las antiguas artes pesqueras.

Hondarribia, pueblecito pesquero con encanto, Hotel Jaizkibel

Pero entre tantas cosas para ver siempre hay espacio para relajarse, y Hondarribia nos regala una playa tranquila, en la que poder disfrutar en la placidez segura con toda la familia, o desafiar a los amigos hasta el gabarrón nadando. Y quien prefiera el monte sólo ha de descubrir la multitud de rutas que puede encerrar una localidad que vive en las faldas de una montaña. Como ejemplo, sólo hay que mirar la página www.hondarribia.com desde la cual podremos elegir cómodamente desde casa por dónde deseamos perdernos para partir y regresar a Hondarribia antes de recibir un merecido descanso. Subir hasta Guadalupe, alcanzar las faldas de Jaizkibel, recorrer la costa, llegar hasta la zona del golf de Irun….  Cada uno elegirá la ruta que más se acerque a sus ganas y fuerzas, pero lo que nunca faltarán serán las posibilidades de elegir…. o de repetir.

Todo ello se debe a que Hondarribia se encuentra enclavada en la bahía de Txingudi, desembocadura del río Bidasoa y frontera natural con Francia, con una herencia cultural y biológica rica que ha sabido preservarse y que se presenta al viajero como ejemplo de convivencia entre personas y naturaleza. Por ello, el turista que se busque una escapada sentirá que no ha podido elegir un lugar mejor para disfrutar de unos días libres.

Un lugar que quien ha estado recomienda, porque está cerca de todo y de todos, pero a la vez permite alejarse de todo con la tranquilidad que proporcionan su bahía abierta al mar y sus murallas que sirvieron de refugio y que lo siguen siendo para quien se acerca a ella. Por eso Hondarribia es el lugar para escaparse, sólo, con la familia, con amigos, una escapada romántica, cómo se quiera. Las puertas de la muralla están abiertas para que todo el mundo pueda entrar.

Hondarribia, un pueblo acogedor con la gente, Hotel Jaizkibel

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